El contraataque no fue tocar mejor
La reacción llegó rápido y por un lugar inesperado: en vez de defender la interpretación perfecta hecha a mano, un grupo de artistas decidió publicar la versión sin arreglar.
En diciembre de 1992, PJ Harvey se encerró dos semanas en Pachyderm, un estudio en la Minnesota rural, con Steve Albini — que se pasó la vida corrigiendo a quien lo llamara «productor»: él era ingeniero, y su trabajo era capturar a una banda tocando, no construir una banda en la consola. Venía de Pixies, Slint, The Jesus Lizard. Rid of Me salió el 4 de mayo de 1993, con las dinámicas al límite y sin una sola capa de amabilidad.
Cinco meses después, en octubre, Harvey publicó 4-Track Demos: catorce canciones grabadas en su casa entre 1991 y el otoño del 92, en un portaestudio de cuatro canales. Su primer disco enteramente autoproducido. No fue un bonus, ni un extra de edición limitada: fue un disco editado por Island, con precio de disco. La versión doméstica, con su ruido y sus decisiones sin pulir, se declaraba obra terminada.
No era nostalgia improvisada — ya había editado las maquetas de Dry junto al disco. Y no estaba sola: III de Sebadoh (1991), Bubble and Scrape (1993), Bee Thousand de Guided by Voices (1994). Toda una escena grabando en casetes de cuatro canales mientras la industria vendía la promesa del silencio perfecto en disco compacto.
La respuesta al estudio impecable no fue tocar más prolijo. Fue publicar la toma antes de arreglarla.